Mirad las aves del cielo, que no siembran,
ni siegan, ni recogen en graneros;
y vuestro Padre celestial las alimenta.
Mateo 6:26.
Tened fe en Dios.
Marcos 11:22.
El día siguiente se enteró de una orden de la autoridad local que prohibía, bajo pena de severos castigos, vender cualquier cosa al misionero extranjero. Desde entonces el mesonero no se atrevía a proporcionarle alimento alguno. Una noche, mientras oraba en su habitación, el misionero oyó detrás de las contras un ligero ruido. Como en Honan los ladrones generalmente andaban armados, Taylor se acercó con cautela a la ventana y se halló frente a un individuo que aparentemente intentaba entrar. Antes de que Taylor pudiera dar aviso, el hombre le hizo señal para que se callara y sacó de su cinturón un pan, luego otro, después un tercero y así hasta seis. Se los alcanzó y sin decir palabra desapareció en la oscuridad. La noche siguiente volvió e hizo lo mismo. El misionero quiso ofrecerle las pocas monedas que le quedaban, pero el desconocido las rehusó y sin entablar conversación repitió fielmente sus visitas hasta la llegada del socorro esperado, el cual permitió a Hudson Taylor dirigirse a la costa.
Cierta vez, Jesús dijo a sus discípulos: “Tened fe en Dios” (Marcos 11:22). Según parece, este versículo podría traducirse: «Aprovechen la fidelidad de Dios».
Fuente: La Buena Semilla
No hay comentarios:
Publicar un comentario