miércoles, 2 de abril de 2008

Hoy

No os afanéis, pues, diciendo:
¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?
…vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.
Mas buscad primeramente el reino de Dios…
no os afanéis por el día de mañana…
Basta a cada día su propio mal.

Mateo 6:31-34.

Hoy

Vivimos en el tiempo, maravilloso regalo de Dios, quien nos da un tiempo para cada cosa; tratemos de no despilfarrarlo.

A menudo se oye decir: –Siempre estoy afanado, la vida es demasiado corta. Es el estrés, esta enfermedad moderna. Amigo lector, escuche: Dios le da cada instante, cada hoy. Usted posee un muy precioso regalo: hoy puede ser feliz, no ayer ni mañana. No se deje desalentar por el recuerdo de sus fracasos ni por el temor del porvenir.

Aproveche el «hoy». Todos sus «ayeres» Dios se los llevó, sus «mañanas» están aún en sus manos. Emplee el tiempo de hoy para amar a Dios y dialogar con él. Dios le habla en las Sagradas Escrituras: respóndale por medio de la oración. Muéstrele que lo ama, aprovechando cada ocasión de servir al prójimo, no como una obligación, sino con amor, porque usted mismo es amado por el Padre celestial.

Emplee bien cada hora, cada minuto de este día que él le da, y esta noche no olvide decirle: –Gracias, Señor, por este hoy. «Señor, ayúdame a hallar cada día el tiempo de encontrarte, el tiempo de escuchar a los demás, el tiempo de admirar, de reflexionar, de sonreír, de agradecer, de perdonar, de amar, de orar y de adorar». “Sé para mí una roca de refugio, adonde recurra yo continuamente… Sea llena mi boca de tu alabanza” (Salmo 71:3, 8).

Fuente: La Buena Semilla

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